BOSQUES DE AUSTRALIA

Australia: bosques certificados, ¿el fin del conflicto de los bosques?

¿Será posible alguna vez resolver los conflictos de las comunidades en relación con el manejo de los recursos naturales –especialmente el madereo de bosques– en Australia?

Estoy realizando un doctorado para determinar si esto es posible, y hasta ahora he obtenido algunos resultados positivos, aunque mi proyecto todavía no está terminado. Pretendo demostrar que el conflicto del madereo se puede resolver desarrollando un proceso que logre identificar las áreas adecuadas para las actividades de madereo socialmente justas (es decir, donde todas las partes interesadas tengan derecho a participar), a través de un procedimiento sólido (en otras palabras, un sistema riguroso de evaluación, control y verificación), y que sea tan ambientalmente sustentable como los conocimientos actuales lo permitan (o si se prefiere, que promueva la “justicia ecológica”).

Con el objetivo de alcanzar estos tres elementos centrales (justicia social, procesal y ambiental), he analizado distintas herramientas que ya están en el mercado de ideas. Para lograr la justicia social, utilizo el enfoque de investigación denominado “investigación de acción participativa”, que busca involucrar a la comunidad en el proyecto, ayudándola y equipándola de forma de promover su activa participación en el proyecto. Este enfoque también se basa en ciclos continuos de identificación, evaluación y análisis de problemas. Para lograr justicia procesal, utilizo el sistema del Consejo de Manejo Forestal (Forest Stewardship Council – FSC) de certificación de manejo forestal independiente a cargo de terceros. El FSC es un organismo internacional independiente que acredita certificadores para evaluar el manejo forestal bajo sus “principios y criterios de bosques bien manejados”, y es dirigido por las partes interesadas (con integración de los sectores sociales, ambientales y empresariales) y no por los gobiernos. Para lograr la justicia ambiental, seleccioné un sitio (una plantación de monocultivo de Eucalyptus nitens) que propongo desmontar en una rotación de dos etapas para ser reconvertido a bosque nativo (este concepto se conoce como “manejo forestal de restauración”).

Habiendo trabajado extensamente con la comunidad, grupos ambientales, organismos gubernamentales y el FSC, estoy en el proceso de realizar ensayos de madereo para determinar cuál es el mejor sistema para eliminar los árboles de la plantación y sustituirlos mediante regeneración natural y plantación especial.

Una vez que esto haya sido comprobado, espero promover entre los dueños de plantaciones de toda la zona la adopción del criterio de hacer evaluar sus propiedades desde la óptica de la conservación y colocarlas bajo el marco de convenios de protección, de forma de reconvertirlas, en un cierto período de tiempo, a bosque nativo restaurado.

La Reserva de Selva Tropical Central Oriental, incluye ocho áreas separadas que suman 3.665 kilómetros cuadrados, agrupados entorno al límite entre los estados australianos de Nueva Gales del Sur y de Queensland. Fueron inscritos por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad en el año 1986, con el nombre de Bosques húmedos Gondwana de Australia. Abarcaban los sitios de Nueva Gales del Sur, 3.600 km² y ampliada en 1994 por los sitios de Queensland, 592 km².

MANEJO Y USO DE LOS BOSQUES

Tanto Australia como Nueva Zelandia proporcionan información que abarca el ámbito nacional, en materia de área de bosques sujeta a planes de manejo, según la definición utilizada por los países industrializados, de bosque sujeto a un plan formal o informal aplicado de manera regular por espacio de un período de tiempo suficientemente largo (cinco años o más) incluyendo las áreas en donde se decidió no ejecutar ningún plan de manejo. Los informes de Australia señalan que todos los bosques se encuentran sujetos a planes de manejo, mientras que en Nueva Zelandia, la cifra proporcionada se limitaba a los bosques manejados principalmente con el fin de suministrar madera, y no para fines de conservación o protección, los cuales a abarcaban el 87 por ciento del área total de bosques. Para la subregión en su conjunto, se informó que aproximadamente 161 millones de hectáreas, o sea el 99 por ciento del área total de bosques, está sujeta a planes de manejo formales o informales.

La base de la planificación del manejo forestal en Australia es un sistema de Acuerdos forestales regionales que se negocian entre el Gobierno del Commonwealth y los gobiernos estaduales, a fin de proporcionar un patrón para el manejo a largo plazo y utilizar los bosques en una región en particular. Los Acuerdos forestales regionales tienen una duración de 20 años y están destinados a: establecer una sistema de reservas de bosque de categoría mundial en Australia; proporcionar certeza a la hora de elaborar planes para las industrias y las comunidades regionales; y garantizar un manejo sostenible, desde el punto de vista ecológico, de los bosques nacionales. Los Acuerdos forestales regionales se aplican a las áreas de bosque productivas desde el punto de vista comercial, las cuales predominan en el país. Otras áreas de bosque están sujetas a una variedad de requisitos de planificación y manejo, así como de reglamentos de índole estadual. (Commonwealth of Australia 2000).

Más del 90 por ciento de las plantaciones forestales de Nueva Zelandia son de propiedad privada y virtualmente todas las plantaciones son manejadas con el fin de producir madera para uso comercial. No existen requisitos legislativos estrictos que regulen el manejo de las plantaciones en el marco de planes formales de manejo, aunque la vasta mayoría se encuentra sujeta a planes detallados. Todos los bosques están sujetos a los requisitos de la Ley de Manejo de Recursos de 1991, la cual regula las actividades de uso de la tierra y bajo la cual muchas operaciones de índole forestal (en particular modo la extracción y la siembra) requieren de la aprobación, a través de un Consentimiento de Recursos, proporcionado por el gobierno local. Una gran mayoría (el 77 por ciento) de los bosques naturales en Nueva Zelandia son de propiedad del Gobierno y son manejados como áreas protegidas por el Departamento de Conservación. Todos estos bosques se encuentran sujetos a planes de manejo para la conservación. La ley de Bosques de 1949 fue enmendada en 1992 con el fin de exigir que las áreas de bosque natural de propiedad privada, sujetas a la explotación comercial, fueran manejadas d acuerdo a planes de manejo forestal sostenible aprobados por el Gobierno. (Environment Australia 1997).

Tanto Australia como Nueva Zelandia se encuentran fuertemente comprometidas con los principios del manejo forestal sostenible. El compromiso de Australia con el manejo sostenible se encuentra expresado formalmente en la Declaración de la Política Forestal Nacional de 1992, destinada al manejo sostenible de todos sus bosques para las generaciones futuras, ya sea que estos se encuentren en las reservas o en las plantaciones forestales o bosques destinados a la producción, o que sean de propiedad pública o privada. La realización de los Acuerdos forestales regionales constituye la iniciativa clave para concretizar este compromiso. Otras iniciativas comprenden: el desarrollo de un estándar forestal australiano, como un medio de certificar las prácticas de manejo forestal en el país; así como el desarrollo de un marco de trabajo para elaborar criterios e indicadores de manejo forestal de índole local. En Nueva Zelandia el compromiso con el manejo forestal sostenible y con el uso sostenible de los recursos se enmarca en la Ley de Manejo Forestal de 1991 y las enmiendas a la Ley de Bosques de 1949. Entre las medidas voluntarias destinadas a mejorar la protección y el manejo sostenible de los recursos forestales de Nueva Zelandia figura el Código de Práctica Forestal de Nueva Zelandia y el Acuerdo Forestal de Nueva Zelandia de 1991. Varios bosques del país han obtenido la certificación del Consejo de Protección Forestal, y actualmente se encuentra en vías de realización una iniciativa para desarrollar un proceso de certificación nacional coherente con los estándares internacionales. Ambos países participan activamente en los principales foros y procesos internacionales destinados a lograr el desarrollo forestal sostenible.

La producción de madera en rollo industrial en Nueva Zelandia se concentra en las plantaciones forestales, las cuales suministran más del 99 por ciento de la cosecha anual del país. Nueva Zelandia produce un volumen considerable de madera, que sobrepasa sus necesidades, razón por la cual cerca del 60 por ciento de la producción actual se exporta de una forma u otra. Vastas áreas de plantaciones se aproximan al grado de madurez y se calcula que la cosecha anual de Nueva Zelandia aumentará notablemente, pasando de 18 millones de metros cúbicos, a más de 30 millones de metros cúbicos en 2010. Australia también cuenta con áreas considerables de plantaciones forestales maduras y se espera que el país se convertirá en exportador neto de productos forestales en el curso de próximo decenio. Actualmente, la cosecha de madera anual de Australia asciende a cerca de 21 millones de metros cúbicos, los cuales se encuentran distribuidos de madera homogénea entre madera de coníferas y de frondosas.

El uso doméstico de leña en Australia y Nueva Zelandia es considerable, pero éste no es objeto de vigilancia regular en ninguno de los dos países. Una estimación (FAO 1997) sugiere que el consumo actual de leña en la subregión es de cerca 3.5 millones de metros cúbicos. La leña no constituye una fuerte importante de producción eléctrica en ninguno de los dos países, aunque existen ejemplos de productos derivados de la madera que están siendo utilizados para generar electricidad en particular modo, las plantas industriales.

Tanto Australia como Nueva Zelandia desarrollaron redes extensas de áreas protegidas. La red terrestre de áreas protegidas en Australia abarca actualmente cerca del 8 por ciento de la superficie de la tierra. Aún más recientemente, la firma de Acuerdos forestales regionales condujo a un fuerte impulso de los bosques en áreas protegidas. En la actualidad, cerca del 42 por ciento de la tierra sujeta a Acuerdos forestales regionales se sitúa en reservas para la conservación. En Nueva Zelandia, el Departamento de Conservación (DOC) se encarga de administrar las áreas protegidas de propiedad estatal; éste departamento engloba cerca de 5 millones de hectáreas (el 77 por ciento) de los bosques naturales. Otras 70 000 ha de bosques naturales de propiedad privada cuentan con el reconocimiento formal de área protegida a través de una serie de acuerdos y pactos (Environment Australia 1997; Commonwealth Forests Taskforce 2000).

CONCLUSIONES Y TEMAS

Las fechas proporcionadas por Australia y Nueva Zelandia a FRA 2000 son tanto confiables como indicativas de que estos países cuentan con sistemas bien desarrollados de vigilancia y de realización de inventarios. Los sistemas utilizados para recolectar información y datos relativos a las plantaciones forestales en cada país figuran entre los más exhaustivos del mundo. Los sistemas para realizar inventarios forestales están menos desarrollados, pero ambos países están cumpliendo esfuerzos considerables para mejorar sus datos y en los próximos años se verá que estos cuentan con sistemas comparables a los de los países líderes en el sector forestal.

Ambos países se encuentran en buena posición para cumplir con los compromisos que requiere el manejo forestal sostenible. En cuanto países desarrollados desde el punto de vista económico, que cuentan con pocas presiones poblacionales y de uso de la tierra, ambos tienen las capacidades físicas y financieras, así como la voluntad política hasta ahora expresada, para alcanzar un alto grado de desempeño en el manejo forestal. Estas capacidades se reflejan en la existencia de proporciones relativamente altas de bosques ubicados en áreas formalmente protegidas, y en el establecimiento de grandes extensiones de plantaciones forestales, como medio de reducción de las presiones industriales sobre los bosques naturales, así como en el progreso considerable que ha alcanzado la ejecución de mecanismos de apoyo al desarrollo forestal sostenible.

Los temas forestales claves que requieren atención en Australia se refieren principalmente a la necesidad de lograr un equilibrio aceptable entre las dimensiones económica, social y ambiental del sector forestal. Los Acuerdos forestales regionales constituyen un mecanismo para alcanzar este equilibrio, al menos en lo que concierne el logro de acuerdos entre el Gobierno del Commonwealth y los gobiernos estaduales; sin embargo, existe una disparidad considerable, en sentido más amplio, entre las percepciones de los distintos actores acerca del relieve que deberían tener a los objetivos de conservación de la naturaleza, en comparación con los objetivos de desarrollo económico. Una dimensión aparte la constituyen los aspectos sociales del sector forestal y, en particular modo, la manera en que los derechos y aspiraciones de índole forestal de los pueblos aborígenes de los habitantes del estrecho de Torres pueden reconciliarse con los marcos nacional y regional de manejo sostenible del bosque.

Los principales cambios que enfrenta el sector forestal de Nueva Zelandia residen en dos esferas distintas. En los bosques naturales sigue existiendo una tensión perceptible entre los puntos de vista conservacionista y de manejo multiuso. En años recientes, se ha verificado una tendencia a reducir la ya modesta actividad forestal industrial en los bosques naturales. Al mismo tiempo, esto ha eliminado un componente importante de la capacidad que los bosques naturales tienen de generar ingresos para el mejoramiento del manejo forestal. Los administradores de los bosques naturales, en consecuencia, dependen cada vez más de la financiación directa por parte del Gobierno para llevar a cabo un manejo eficaz, y en algunas áreas esta ha sido insuficiente para proporcionar una protección adecuada contra especies animales introducidas, sobre todo el ciervo rojo y la zarigueya australiana de cola de cepillo. En las plantaciones forestales de Nueva Zelandia, los temas principales se refieren a los desafíos de comercializar rápida y eficazmente la creciente oferta de madera. Lo cual conlleva el desarrollo de una capacidad de procesamiento de valor agregado considerable y la apertura de nuevos mercados de exportación, pero también garantizar que la madera que producen las plantaciones satisfaga las expectativas de un mercado con conciencia ambiental, por ejemplo, a través del desarrollo de un sistema de certificación aceptado internacionalmente, así como un continuo mejoramiento del manejo forestal de las plantaciones.

La Flora Australiana es muy interesante y única en el mundo. Millones de años atrás toda la flora tuvo que ser readaptada. Esto sucedió porque el continente Australiano se separo de Nueva Guinea e Indonesia, y ocasionó que todos los tipos de plantas se adaptaran al nuevo medio ambiente. La nueva posición geográfica de Australia, se movió al sur, lejos de los Monzones y las lluvias Ecuatoriales, que favorecían el crecimiento de la forestación tropical. Esta nueva posición, en un clima mas seco y frío, bajo le influencia de vientos helados del Océano Indico, transformo el Oeste de Australia en un gran desierto, gradualmente expandido hacia el Este, en dirección al Océano Pacifico.

Con grandes áreas desiertas, la Flora disminuyo y tuvo que cambiar para evitar animales y predadores naturales, concentrándose en el área de mar. Esta clase de banda sigue la costa desde Cabo York en el punto mas norte, hasta la Isla de Tasmania en el Sur de Australia. El mecanismo de defensa puede ser fácilmente observado por la cantidad de árboles venenosos y plantas que repelen muchos insectos, pájaros, roedores, y otros predadores.

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  Macrozamia Moorei Uno de los árboles mas viejos del mundo, de la misma edad de los dinosaurios. Este ha sufrido muchas mutaciones y se convirtió extremadamente venenoso para sobrevivir. Hoy es encontrado largamente en algunos de los miles de Parques Nacionales Australianos. 
  O fruto da Macrozamia  recuerda a un ananá, pero es puro veneno, extremadamente tóxico y causa cáncer. Solamente los aborígenes descubrieron el proceso para hacerlo comestible, dejándolo una semana en agua y después tostándolo en el fuego (las semillas son duras y negras como zarzamora). Son tan toxicas que ni siquiera los pájaros comen las semillas!.

 En casi todo el Estado de Queensland, se conserva una hermosa vegetación tropical que contiene la mayor bio-diversidad del mundo por metro cuadrado. Esta vegetación fue tremendamente reducida por los taladores de bosques Ingleses en los primeros años, pero hoy por hoy están en total protección por las leyes de conservación.

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Para mantener este tesoro, el departamento de conservación estableció miles de Parques Nacionales, todos abiertos al publico. Muchos de esos parques han sido creados en el periodo anterior al asentamiento, cuando no tenían muchas ciudades y la población era muy pequeña. Esto  puede preservar  muchas áreas verdes de las grandes expansiones inmobiliarias. El estado de New South Wales por ejemplo tiene mas de 150 Parques Nacionales y reservas forestales las cuales son absolutamente las mismas que eran en el siglo pasado. Montañas, Quebradas, Gargantas, Cascadas e incluso Desiertos le dan a Australia un enorme recurso de dinero, atrayendo a turistas y ecologistas buscando experimenta Australia, y el medio ambiente mas hermoso del planeta.

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En la ciudad de Cairns por ejemplo, usted puede tomar un paseo en el Parque Nacional, hecho totalmente en el aire, no causando ningún daño a la forestación. Un auto cable lo lleva a recorrer con magia única la vista de la forestación. Comienza cerca del Aeropuerto, y cubre unos pocos kilómetros hasta que llega a la villa de Kuranda. Es posible caminar a través de la forestación deteniéndose en las estaciones y llendo por los caminos indicados. Cada una de las estaciones tiene carteles educacionales con información detallada acerca de la vegetación local, incluyendo como esta forestación y la bio diversidad se formo. Uno de ellos, muestra como animales como el Possums(marsupiales que parecen grandes ratas) comen las semillas pero no las digieren  por un tiempo. Como ellos recorren extensas áreas buscando alimento, ellos evacuan la semilla entera en sus excrementos, desparramándolas y fertilizando en otras partes de la foresta, contribuyendo al crecimiento de un nuevo árbol, y la bio-diversidad. Por eso es que matar Possums( una practica que fue muy común en el pasado ya que ellos dañaban las granjas y la producción agrícola), hoy es ilegal.

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Otra atracción muy popular entre los amantes de la naturaleza, son los caminos del cielo. El departamento de conservación ha creado una serie de puentes dentro de los bosques, previniendo el daño a la vegetación. Los Caminos del Cielo se han vuelto un buen lugar para excursiones escolares, y los niños desde temprana edad tienen contacto directo con la naturaleza y como preservarla. Una variedad de plantas, frutas, y nidos de pájaros se ubican cerca de la cima de los árboles, y con los caminos del cielo es mucho mas fácil localizarlos. La mayoría de los Parques Nacionales ofrecen facilidades para las personas incapacitadas que utilizan sillas de ruedas.

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